Cuenca Yaque del Norte

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La Cuenca Yaque del Norte

La Cuenca Yaque del Norte es la cuenca hidrográfica más importante de la República Dominicana, con una extensión de 7,053 kilómetros cuadrados, equivalentes al 14.6% del territorio nacional. Incide en 40 municipios dentro de seis provincias en la región Cibao Central y Cibao Noroeste, con una población de cerca de 1.8 millones de habitantes.

MapaEl río principal y que da nombre a esta cuenca es el Yaque del Norte, el más largo de la República Dominicana, con un recorrido de 296 kilómetros desde su nacimiento en Rusilla, Jarabacoa, en la cordillera Central, hasta su desembocadura en Montecristi.

Los principales afluentes del Yaque del Norte son los ríos Jimenoa, Bao, Ámina, Mao, Guayubín y Maguaca, los cuales en conjunto se alimentan de unas 75 microcuencas localizadas en las cordilleras Central y Septentrional.

En esta cuenca se encuentran varios sistemas de presas integrados por Tavera-Bao, Monción, Chacuey y Maguaca. Estos sistemas tienen una capacidad de almacenamiento de 820.7 millones de metros cúbicos de agua.

Estas presas, junto a otras fuentes, son utilizadas para proporcionar agua potable a cerca de 1.8 millones de personas, especialmente a través de los acueductos Cibao Central y Línea Noroeste. Generan además hasta 488 gigawats de electricidad por año. Provee además agua a un pujante sector industrial.

Estas presas también son mecanismos de regulación ante eventos extremos del ciclo hidrológico, incluyendo la prevención de inundaciones, así como también almacenando agua para enfrentar sequías.

Unas 70,003 hectáreas de cultivos de arroz, banano y otros son irrigadas por sistemas de riego integrados por los canales Ulises Francisco Espaillat. Monsieur Bogaert y otros menores, beneficiando a unos 14,800 productores.

Esta cuenca además es albergue de una gran diversidad biológica y posee bellezas naturales y condiciones ambientales atractivas para el desarrollo del ecoturismo.

A pesar de su importancia ecológica, económica y social, la capacidad de la cuenca del Yaque del Norte para proporcionar agua en cantidad suficiente y de manera estable ha ido disminuyendo con el paso de los años, debido a la degradación de la parte alta donde se encuentran las zonas de recarga hídrica.

La deforestación y prácticas inadecuadas de cultivos y ganadería, así como la expansión urbanística, han reducido la cobertura forestal necesaria para que las aguas de las lluvias se infiltren en los suelos y proporcionen a los ríos las corrientes de aguas que permitan mantener caudales estables a lo largo de los meses del año, al tiempo que se ha aumentado la erosión de los suelos que disminuye su capacidad productiva y provoca sedimentación de ríos y presas.

La expansión de la frontera agrícola y el crecimiento poblacional e industrial, sumado al mal uso del agua a nivel productivo y humano, generan una demanda que ya se acerca a la capacidad de la cuenca de generar este preciado líquido. Las proyecciones del INDRHI indican que ya en la cuenca del Yaque del Norte la presión hidríca se acerca al 100%. Esto se suma al hecho de que la República Dominicana como territorio enfrenta un alto nivel de estrés por agua, ocupando el lugar 34 entre 240 países evaluados, de acuerdo al World Resources Institute.

A esta potencial crisis por la cantidad de agua disponible, se le suma también un importante problema relacionado a la calidad en los cuerpos de agua en la cuenca y el agua servida a los habitantes.

Deficiencias en el manejo y las capacidades de tratamiento de las aguas residuales, residuos sólidos y prácticas agrícolas e industriales inadecuadas, provocan que las aguas de la cuenca estén contaminadas en gran parte de sus corrientes y cuerpos de agua. La contaminación de las aguas tiene fuerte impacto negativo en la salud de las personas y el medio ambiente, incrementando además el costo de los procesos de potabilización y reduciendo la calidad de los suelos bajo riego.

Resturar y preservar la capacidad de la cuenca del Yaque del Norte de generar agua en cantidad suficiente y con calidad adecuada es un reto imperativo que no puede esperar ser asumido con responsabilidad y entusiasmo. El desarrollo sostenible y la calidad ambiental de esta región depende de ello.